Umbral aeróbico y anaeróbico

Cualquiera que haya practicado deporte habrá oído hablar de los términos umbral aeróbico y anaeróbico. ¿Sabemos lo que son y cómo trabajarlos?

Cuando nos estamos ejercitando de todos es sabido que la frecuencia respiratoria aumenta, lo que significa que el cuerpo está demandando más oxígeno afectando así a la circulación sanguínea. Al mismo tiempo, el cuerpo necesita descomponer el azúcar convirtiéndolo en glucógeno que a su vez lo utilizamos como energía. El oxígeno y la glucosa son los 2 pilares básicos de energía en nuestro cuerpo. Ambos son los que demandan que el corazón bombee sangre para que el resto de órganos funcionen correctamente lo que supone a su vez demandar más energía y como consecuencia mayor consumo de oxígeno.

El umbral aeróbico y el anaeróbico están relacionados con el consumo de oxígeno, por lo tanto, independientemente de la zona o ritmo en la que queremos trabajar durante un entrenamiento, estaremos tocando alguna de las dos zonas.

Umbral Aeróbico

Cuando el cuerpo dispone de suficiente oxígeno estaremos trabajando el umbral aeróbico. Es decir que el cuerpo utiliza eficientemente todo el oxígeno que necesita para alimentar los músculos. Básicamente hablamos de ritmos bajos relacionados obviamente con la capacidad de cada deportista. Cuando estamos trabajando la zona aeróbica, los músculos tienen suficiente oxígeno para producir toda la energía que necesitamos. Se trata de un ritmo bajo, cómodo y llevadero.

La carrera aeróbica es importantísima ya que permitirá que el cuerpo se vuelva más fuerte, mientras se recupera de los periodos de carga más intensos.

Umbral Anaeróbico

Cuando el cuerpo no dispone de suficiente oxígeno estaremos hablando del umbral anaeróbico. Es decir que los músculos no tienen suficiente oxígeno para crear la energía que estamos exigiendo cuando aumentamos el ritmo de carrera por ejemplo. A mayor velocidad, mayor energía, lo que supone mayor consumo de oxígeno.

Cuando llegamos a la zona anaeróbica, los músculos comienzan a descomponer el azúcar, lo que significa que están trabajando para producir CO2 y agua, pero a su vez también están produciendo cantidades excesivas de lactato, principal causa de la fatiga muscular. El lactato difícilmente se puede reconvertir en energía y en ausencia de oxígeno, el cuerpo no puede limpiar el ion de hidrógeno creado por el propio lactato, generando así la fatiga que influirá en nuestro rendimiento.

Para mejorar el umbral anaeróbico es esencial trabajar previamente la zona aeróbica. Cuando se haya trabajado correctamente la base en el entrenamiento y hayamos sido capaces de potenciar la zona aeróbica, entonces llegará el momento de empezar a trabajar la zona anaeróbica. Si previamente no hemos consolidado una buena base aeróbica, en aquellos deportes de resistencia de nada servirá trabajar el umbral anaeróbico ya que el cuerpo no será capaz de asimilar las cargas de trabajo influyendo negativamente en el rendimiento.

Cuanto más rápido corramos, más energía estaremos quemando. Durante una prueba de resistencia como una maratón, el cuerpo necesitará conservar la mayor cantidad de oxígeno posible. Si aumentamos el ritmo pasando de la zona aeróbica a la anaeróbica tratando de mantenerlo durante un perido largo, lo más probable es que el cuerpo se quede sin reservas, generando el ácido láctico y produciendo una fatiga que nos dejará sin un gramo de fuerza.

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Umbral aeróbico y anaeróbico
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